Andaba él por la acera, una fría noche, viento, luna en cuarto creciente, nadie por la calle. El vaho salía de su nariz y boca nublando su vista, su caminar bamboleante, casi chulesco, advertía de una personalidad relajada, un auricular en su oreja izquierda, le desconecta del mundo, lo abstrae...
Y caminando, llega a su destino, una vez más, el portón de acero y cristal, material frío, a la cerradura a la que tener que apuñalar con una llave algo oxidada y doblada, escuchar el chirriar de la puerta, y pasar al recibidor.
Mientras el ascensor recorre su habitual ruta, se miraba al espejo, tarareando la letra de la canción, ''Fiebre, la culpa de todos mis males...'', mientras hacía gestos raros, intentando aparentar algo que no es,-llega el ascensor-, y recorre la última etapa de su regreso a casa.
En el ascensor, deja el vaho en el cristal, empañándolo, haciendo su firma de graffitero frustrado, observando pasar el tiempo y dejando hacer su trabajo al elevador, mientras rapea las primeras líneas de su última canción, mientras sigue desafiando al olvido, anotando ideas y meditando el como poder seguir vivo en la historia, -el ascensor llega a su parada-.
Vuelve a apuñalar la cerradura, si oposición alguna, y escucha al perro ladrar, deja las llaves, se desviste, y se va a la ducha. Empieza a pensar en todo lo que le ha ocurrido en los últimos meses, ''¿Por qué tuviste que ponerte en medio?, te ganas todo lo que te pasa'', pero aún así, no puede dejar de pensar en ella, y se hace la clásica pregunta, ''¿como puede una persona tornar tu vida 180º en cuestión de horas, minutos o segundos?'', -sale de la ducha-, vistese y se va a su habitación, aún meditando, y en la cama, ayudado por la música, siempre por la música, arropado por las notas, durmiendo en el pentagrama.
Mañana será otro día, pero ese mañana no llega nunca.
"meditando el como poder seguir vivo en la historia"
ResponderEliminar¡Me has hecho caso! :)