jueves, 21 de enero de 2010

Narcóticos...

A falta de pan, buenas son tortas, pero, cuando solo te dan tortazos, te desesperas, cuando no se aprecia lo que haces, te desesperas más, y, cuando ya ves que no puedes hacer nada por los demás, cae un peso enorme encima tuya...
Cada persona es un mundo, con sus normas y sus leyes, pero, las leyes de algunos son injustas para las demás...
Cuando voy andando por la calle y veo un imbécil que se rie de un anciano, un conductor de autobús que no para a recoger a una mujer mayor, pero a una joven que esté buena si, a un mendigo al que ayer apalearon, cuyos ojos transmiten la desesperación de la calle, de quien necesita cariño, un hogar; el ver a un inmigrante madrugar a las 6 de la mañana para acudir a la obra, en la que lo sangran, para después cobrar una mierda, con la que no puede siquiera pagar el alquiler, mucho menos alimentar a sus hijos, y luego no queremos que se les empadrone, porque, según este estúpido gobierno de fascistas, ''A los turistas no se les debe empadronar''.

Cuando veo como un gitanillo vende a las afueras de un instituto la placa de polen a 10 euros, cuando veo al que no tiene que comer, y tiene que robar un bocadillo, por su dignidad a no pedir a nadie, al que tiene que revelarse contra el sistema, eso me hincha el corazón, cuando veo a esos graffiteros bombardeando la ciudad, a esos escritores plasmando sus ideas en un papel, a los mc's rapeando e incitando a la revolución, cuando veo a esa gente, se me hincha el corazón, por orgullo, por la rebeldía...


Porque, somos rebeldes, aprendimos ahí fuera...

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