martes, 6 de julio de 2010

1ª Carta del recluso.

No importa a quien vaya dirigida esta carta, no, la verdad que no, es más, a quien vaya dirigida esta carta o la carta en sí, no es más que un simple medio de comunicación que el escritor, osea, yo, tiene a disposición para explayarse, es más, la propia explicación que se incluye en la carta no es más que un medio de autocompasión para creer que aún hay alguien que quiere escuchar a este joven viejo loco...Al fin y al cabo, las personas a lo largo, y sobre todo al final de su vida, no basan su felicidad en posesiones ni aptitudes, al menos no a mis ojos, sino que la fuente de su infantil felicidad no es más que la mera presencia de un ser entrañable, psicológica o físicamente, no es más que alguien que desee escuchar las ultimas confesiones de un viejo moribundo o que desahogue la líbido de un fogoso adolescente, las demás pequeñas alegrías, distracciones y caprichos del día a día pueden esperar si esa persona está a tu lado...el caso es tener a alguien. Hablo desde la cárcel, para que esas personas que realmente no aprecian a esas figuras entrañables que con él conviven, para todo aquel que se sintió solo sin estarlo de verdad, para aquel que se sentía recluso cuando en verdad era el más libre de todos...hablo desde una cárcel de soledad para todos aquellos que sintieron sus fríos barrotes y lograron abrir la reja antes de que fuera demasiado tarde.
En su día tuve alguien, una persona de esa talla y calibre, una persona por la que me hubiese importado poco dar un brazo por el simple hecho de que ella me lo hubiese pedido, por mis errores, creí que ese aprecio y necesidad eran recíprocos, y, cuando perdí ese anclaje a la realidad, me dejé caer en un profundo aislamiento. 3 meses de profunda soledad voluntaria me llevaron a comprender el qué había hecho mal, el que había podido salir mal, en qué podía cambiar, qué podía hacer...y de vuelta a la rutina, una vez más, la misma cara, el mismo cuerpo, la misma voz, el mismo olor, la misma sensación de tener un erizo en el estómago, los mismos nervios de antes del último examen de la última asignatura, del último curso.
Intenté retomar el contacto, y después, recuperar los 3 meses de incomunicación que habían pasado entre nosotros, sin darme cuenta de que, ya no había un nosotros, eran un ellos y yo...
3 de enero de 2010, Murcia, 21.58, Lugar: Plaza de Santo Domingo, presionado por la frustración y la saña de no poder recuperar lo mejor que tuve en vida, sale de mi boca un adjetivo calificativo de que me arrepentiré siempre, dirigido hacia esa persona y sus acompañantes, una vez más, y aunque a estas alturas ya no sirva de nada, lo siento.
4 meses y una aventura sexual tortuosa, la cual utilizamos ambas partes para tomar aire antes de seguir el camino de la soledad, retomo de forma un tanto brusca el contacto con esa persona.
Tal fue el efecto que produjo en mí que, pese a todo el alcohol ingerido y demás drogas estupefacientes que no nombraré aquí, no pude conciliar el sueño en toda la noche.
Algo en mi interior decía:

''Ernesto, ilusiones nada, que ya sabes lo que te pasa luego''

Pero no, un tonto, cuando coje un camino, se acaba el camino y sigue el tonto, y yo, pues, como buen tonto, me puse las orejas de burro y seguí palante, pese a lo que pudiera pasar, y pasó.
Poneos en situación...viaje de estudios, Tenerife, hotel en el Puerto de La Cruz, terraza, fresquito, al lado de la persona que más has querido en toda tu vida, con las más ganas de decirle lo que sientes que la hostia...Pues, lo que tenia que decir lo dije, y no sé que pensó, pero, me besó, y después de eso...me dije:

''Bien Ernesto, ahora, lo tienes, deja de torturarte, deja de joderte, ya lo tienes, está todo hecho, ahora todo funcionará bien, seréis felices y comeréis perdices''

Pero, no todo es tan bonito, y, dos días después, me comunican por el pinganillo que no sabe lo que quiere, y pienso...

''La chica a la que más he querido, me besó hace dos noches con más pasión que la de una balada mexicana, me dice que no sabe lo que quiere, manda cojones, bueno, mujeres, que se le va a hacer...''

Pero bueno, pa alante, hasta que, otra vez en casa, me entero, de nuevo por el pinganillo, que, si, si sabía lo que quería, y no, no era yo.
Herido, como un perro, me retiré a mi cobijo, esperando una disculpa, un Te Quiero que nunca llegó...Pero, llegó.



Más mierda en la 2ª parte.

1 comentario:

  1. Me dá a mi que me sé la segunda parte.
    Y vivirla no tiene nada que ver con escribirla.

    Te quiero tio.

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