Volví, y como toda vuelta. vuelta a tener los bueno, vuelta a tener lo malo, vuelta a probar la miel y deber de sostenerme a un régimen demasiado estricto para la salud de cualquier hombre.
-¿Qué es un hombre sin amor?
-Un hombre sin amor no es nada, no es más que un jarrón vacío esperando a que venga alguien a llenarlo con sus ideas, palabras, acciones, lo que sea, la mera presencia a veces es bastante para que ese jarrón consiga llenarse, lo demás no son más que sucedáneos...
-¿Y qué pasa con todo aquello que ocurrió, que se dijo o que se hizo?
-Para mí que ha quedado en el olvido, en el más absoluto olvido, recuerdos relegados a cualquier trastero mental en el que guardar aquello que no se debe, puede o sabe usar correctamente, mi trastero, mi prisión, no es más que un papel, no es más que un libro, no es más que una película, no es más que el humo de un cigarrillo, no es más que la luz del flexo de mi escritorio...
-¿Y que más?
-De momento nada, solo soledad, y nada más, hasta que llegue alguien que valga la pena, o, a mi juicio, que esté lo suficientemente tocada de la cabeza para poder soportar a un especimen como un servidor, no sé, alguien, distinto.
-¿Y que pasó con esa persona?
-Bueno, la verdad que lo ignoro completamente, y prefiero seguir ignorando aquello que se que me va a hacer daño, lo mío es el pensamiento, no el masoquismo, al fin lo he comprendido, y, la verdad que después de la ultima conversación entre nosotros, cuando, bueno, cuando pasó lo que tenía que pasar de tanto revolver la misma mierda...
En fin, aquí termina esta historia, pero no las cartas, seguiré escribiendo desde mi cárcel de soledad, recibiendo con los brazos abiertos a quien venga a visitarme.
Un saludo a los lectores, a mis antiguos, (y espero que futuros), compañeros de clase, mi gente de MDFK, toda mi gente en Murcia, Valencia, Córdoba, Madrid y Barna, todos por los que vale la pena seguir adelante.
Y, señor, por favor, brinde por mí.
Un saludo.
Siempre es bueno brindar por un amigo con un buen vino. Yo lo hago a menudo y lo hago con el viejo Whitman, el de ¡Oh captain my captain! Pero a mí me gusta más su Song of myself, que dice así:
ResponderEliminarMe celebro a mí mismo,
Y cuanto asumo tú lo asumirás
porque cada átomo que me pertenece, te pertenece a ti también...
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas...
Muero con los que mueren y nazco con el recién nacido que acaban de lavar, pues ni mi sombrero ni mis zapatos me contienen.
Soy el que camina con la tierna y creciente noche.
Hace ya muchos años, estos versos del viejo poeta inspiraron los que siguen, te los regalo como un presente de un viejo amigo:
"Ven y poseerás el origen
el principio auténtico
sin sucedáneos
el primer sí y la primera luna
poseerás
el Big-bang de los sentimientos
la expansión del espacio
que abarcamos juntos
Todos los poemas están
en el origen de nuestra unión
este día y esta noche
Quédate conmigo".
Magnifique! Otra manera, otro camino, otra persona, otro distinto, otro dolor, otro sufrimientro, otro dia, otra noche, otro momento, otras muchas cosas.
ResponderEliminarPresiento que algo va a cambiar, tú no?
Un beso enorme.