Me gustaría decir que esta bonita historia acabó bien, que la pareja se unió y nunca mas se separó, que sentían un amor puro y sincero el uno por el otro, que su amor era eterno e irrompible, pero, nada más lejos de la realidad, y es que, la vida no es un camino de rosas, de las rosas del camino solo quedaron las espinas.
Y el Te Quiero llegó, un Te Quiero a simple vista sincero, muestra de un verdadero amor, amor enfermo, amor arriesgado, amor sufrido, amor correspondido, a simple vista, con todo lo que se podía expresar con palabras intenté describir lo que eso significaba, significaba que mi sueño, mi mayor ambición se había cumplido, ojalá que hubiese sido así de verdad...
Tras un par de días en ascuas esperando una sola palabra suya, llega el momento en el que mi éxito alcanza el clímax, en una tarde relajada rodeada de bromas, besos y caricias, en la que, después de dos años de sufrimiento, frustración y soledad, volví a tener ilusiones, ví la luz al final del túnel, y entonces, volví.
Desenlace en la siguiente entrega, por un 1.95 con sus pipas Grefusa.
Las pipas Grefusa no están mal, pero tanta sal en la vida puede ser perjudicial. Yo creo que las espinas están indisolublemente unidas a las rosas, ya lo dijo Mecano, y sin ellas nada valdrían las rosas ni las azucenas ni las luces de abril ni el sol de mayo. Me gustan mucho aquellos versos últimos del poeta que reposa en el exilio: "estos días azules y este sol de la infancia". Pues así, para mí que sigo en el sol de la infancia. Tú, querido Ernesto, aún no estás tan lejos del sol de la infancia. Búscalo que allí podrás encontrar el camino, aunque sea el de los chicos del maíz.
ResponderEliminarY, por supuesto, no me llames de usted.
Un abrazo
Tengo la sensación de que tenemos lo que buscamos (y lo que no buscamos también). No indagues tanto en el pasado porque siempre se sale perdiendo...
ResponderEliminarApuntate esta, queda una conversación pendiente con algún café o cerveza.
La vida puede llegar a ser bella.
:)